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Ghee

El ghee, es una especie de mantequilla clarificada, originario de la gastronomía india y paquistaní, parte de la cocina de los ayurvedas, los cuales la llaman “elixir dorado”. El ghee tiene muchísimos beneficios para la salud tanto que lo consumas oral o lo utilices en la piel.

El ghee tiene un sabor y olor dulce parecido a las nueces. Puedes combinarlo con casi cualquier plato, y bebida, incluso lo he utilizado para bizcochos, super delicioso.

En el proceso del calentamiento, la mantequilla elimina el agua de la leche que se ha evaporado los sólidos de la leche: la caseína, la lactosa (azucares), por lo que sólo queda la grasa.

Gracias al proceso de eliminación de las enzimas y microorganismos el ghee se puede almacenar a temperatura ambiente y aguanta altas temperaturas, por lo que la hace idóneo para freír. Está compuesto de grasas saturadas saludables, más fáciles de digerir que la mantequilla tradicional, y que aumentan la capacidad del cuerpo para absorber las vitaminas y los minerales de otros alimentos.

COMO HACER GHEE:

INGREDIENTES

1 Libra de mantequilla

Coloca la mantequilla en un olla y enciende al fuego al mínimo.

Remueve de vez en cuando con una cuchara madera mientras la mantequilla se va fundiendo.

A medida que el proceso avance se irán formando distintas capas de espuma.

Sigue removiendo, poco a poco verás como la mantequilla empieza a oscurecerse y los restos sólidos se irán para el fondo.

Cuando veas claramente que los restos del fondo adquieren un color dorado, apaga el fuego. La grasa tendrá un color muy tostado pero es normal, cuando se enfríe se volverá de color amarillo. El proceso completo suele tardar unos 30 minutos claro depende de la cantidad de mantequilla y la intensidad de fuego que utilices.

Puedes utilizar un colador de acero inoxidable con cuidado lo filtras. El líquido transparente que obtienes es el ghee. Se solidificará a medida que se enfríe. A medida que se enfríe recuperará su color amarillo intenso característico.